A la hora de encarar un proyecto de fibra óptica, elegir el tipo de cable adecuado definirá no solo cuán estable sea la conexión de los usuarios finales, sino la vida útil de toda la red y su rentabilidad a largo plazo. Si no se acierta con el tendido correcto, los costos de mantenimiento, instalación y reparación pueden elevarse de manera significativa.
Es por eso que en MAFP Tecnología elegimos trabajar con una marca líder en Latinoamérica a nivel telecomunicaciones como lo es GLC Tec. Y en FTTH (fibra al hogar, por sus siglas en inglés) encontramos múltiples opciones de cables que se adaptan a cada entorno y necesidad, por lo que vale la pena desglosarlas y explicar sus respectivos términos técnicos.

Cables drop con portante dieléctrico o de acero
El cable drop es el que se utiliza principalmente en la última etapa de la red: desde el punto de distribución hasta la vivienda o el negocio del cliente. Bajándolo a la realidad, es el que se puede ver en la entrada de edificio, casa o comercio y conectado al módem en el interior, pudiendo agruparse en dos variantes principales:
- Dieléctrico: contiene un refuerzo mecánico no metálico que no actúan como conductores de electricidad y, por lo tanto, son inmunes a las interferencias electromagnéticas.
- Con portante de acero: posee un alambre de acero como guía que le da una notable resistencia contra tirones o tracciones manuales.

En MAFP contamos con bobinas de 1.000 metros de 1, 2 o 4 pelos, hilos o cores, cuya diferencia radica en la demanda de transmisión de datos. Las primeras utilizan solo una fibra para enviarlos y recibirlos mediante diferentes longitudes de onda, mientras que las segundas sirven cuando o se necesita una de respaldo o que cada una se dedique exclusivamente a una función. Por su parte, las terceras son útiles a la hora de ramificar la señal en edificios comerciales, por ejemplo.
Cables aéreos monomodo
Antes de llegar a la última milla, tenemos al tendido troncal que conectan los distintos postes entre sí para distribuir los datos en toda el área de servicio, como puede ser un barrio privado, un parque industrial o hasta una ciudad entera. Allí es donde entran en juego los cables aéreos monomodo, más robustos que los drop y con mayor capacidad de transmisión.
Para elegirlos, es necesario tener en cuenta qué distancia hay entre un poste y el siguiente para calcular el span o vano. Este término refiiere a la extensión que soporta el cable de fibra óptica sin que se corte por su propio peso o curve demasiado, pudiendo ser de 80, 100, 120 o 200 metros.

Dentro de este grupo podemos encontrar 3 grandes subgrupos:
- Ovales: su característica saliente es que soporta curvaturas sin generar atenuación ni pérdidas de señal, siendo perfectos para las cajas de terminación óptica (CTO) que se encuentren en espacios muy reducidos.
- Tubo único: cuentan con un diámetro de solo 6,6 milímetros y son ideales para tramos cortos dada su ligereza y menor costo, disponibles de entre 6 y 24 pelos.
- Dieléctricos: fabricados para soportar fuertes vientos y largas extensiones sin sufrir interferencias ni riesgo de conducción por hasta 25 años, vienen de 12 a 144 hilos.
Cables con armadura o antirroedor
A medida que se avanza en complejidad y longitud, la infraestructura requiere cada vez más protección contra potenciales amenazas externas. Es por eso que no basta con soterrar el tendido en ductos o alcantarillas: hay que buscar un cable extremadamente resistente y con una vida útil prologada.

Para ello están los cables con armadura o antirroedor, poseedores de un revestimiento especial que los protege contra mordeduras y aplastamientos. Son mucho más pesados que los drop y los aéreos y soportan temperaturas ambiente de máximo 70 grados centígrados, incluyendo cintas bloqueadoras de agua, polietileno y alambres de acero corrugado.
Los modelos disponibles, todos con una vida útil de alrededor de 25 años, son los siguientes:
- De 12 y 24 cores: su diámetro es de 10,4MM y pesan 105 kilos por kilómetro.
- De 48 cores: de 11,7MM y 115KG/KM.
Cables de alta velocidad o riser
Por último, nos encontramos ante la solución perfecta para redes exigentes e instalaciones verticales, tales como centros de procesamiento de datos (CDP´s), torres de telecomunicaciones y el sector ferroviario: los cables riser o de alta velocidad.
Uno de sus aspectos principales es su cubierta de bajo humo y cero halógenos (LSZH, por sus siglas en inglés), que evita la emisión de gases tóxicos cuando se los expone a altas temperaturas o el fuego. De esta manera, se garantiza un alto nivel de seguridad para las personas y los equipos sensibles al cloro y otros compuestos nocivos.

En tanto, su versatilidad permite montarlos tanto en interiores como en exteriores sin sufrir interferencias eléctricas y se encuentran disponibles en monomodo (insensibles a la flexión) o multimodo (optimizadas para trabajar con láseres de longitud de onda de 850 nanómetros). Dentro de esta última familia existen 2 subtipos de fibra óptica:
- OM3: óptima para distancias cortas en aplicaciones de 10G y 40G de velocidad, su ancho de banda es de 2.000MHZ por kilómetro.
- OM4: diseñada para conexiones más largas y transmisiones de 100G o más, soporta aproximadamente 4.700MHZ/km.
Por ejemplo, la fibra OM3 tiene un alcance máximo de alrededor de 300 metros en redes 10G y de 100M en 40G/100G, mientras que la OM4 llega a los 400M y 150M, respectivamente.

